Monday, March 4, 2013


         GEDEON

 

Reina Valera 1960, Lecturas  bíblicas  Hebreos  11 y  Jueces  6

Los teólogos y predicadores nombran a Gedeón uno de los héroes de la fe. El Capítulo 11 del Libro de los Hebreos, en el versículo 1 define la fe: Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”;  sin confundirla, por malicia o no, con la confesión positiva, ni con el resultado humano de creer “que si decretamos con pasión el deseo de conseguir algo, lo tendremos”. La fe es un regalo de Jesús, un don que por medio del Espíritu Santo llega a nuestras vidas; y que siendo sembrado en nuestro corazón debe dar fruto. Lo único que debemos hacer es no poner nuestra vista sobre las cosas materiales sino que”puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”. (Hebreos 12.2)  

Esta es la fe que actúa; la que viene de lo alto. Dios sabe de lo que tenemos necesidad; pero nos dice que busquemos primero el Reino de Dios y Su justicia y todo lo demás nos vendrá por añadidura.11:2 “Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. 3- “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.” Y comienza a enumerar los que por fe alcanzaron las promesas: Abel, Enoc, Noé, Abraham, Sara, Jacob, Esaú, José, Moisés, Rahab la ramera, hasta llegar al versículo 32-  ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas”. Aquí está la referencia a Gedeón como uno de los antiguos que alcanzaron buen testimonio.

Nos trasladaremos a Jueces, Capitulo 6 para evaluar el tiempo que se vivía y conocer quién era Gedeón: 6: 1-10  Dios permitió que los de Madian oprimieran al pueblo de Israel; como castigo por haber hecho lo malo, obligándolos a vivir en cuevas, cavernas y lugares fortificados. Los madianitas atacaban arrasando los cultivos y matando bueyes, asnos y ovejas hasta que Jehová mandó un profeta para explicarles el porqué de su desgracia.                                              

6:11- Gedeón, hijo de Joás estaba en la encina en Ofra, sacudiendo el trigo en el lagar para esconderlo y el ángel de Jehová se le apareció y le dijo: “JEHOVA ESTA CONTIGO, VARON ESFORZADO Y VALIENTE”. (6:12) Debió parecerle contradicción y una burla al verlo escondiendo el trigo porque tenía miedo de los madianitas y con incredulidad preguntó: 6:13-  Ah, Señor mío,  si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas.

 EL LLAMADO DE UN LIBERTADOR: 6:14- “Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?”.  Ante este mandato Gedeón liberó sus temores y soltó toda clase de pretextos, como lo hacemos con frecuencia dándonos por derrotados antes de comenzar las batallas.

6:15- “Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre”.          
Eran justificaciones que parecían razonables y con cierto contenido de verdad; pero Gedeón estaba olvidando que cuando Dios nos manda hacer algo, EL nos provee de lo que necesitemos para conseguirlo. Ser pobre lo exoneraba de invertir en armamento, soldados y todo gasto que ocasionaba una guerra y al ser el menor en la casa de su padre le ponía al final de la autoridad –según él- pero Dios se provee de los que parecen mas débiles y con frecuencia no usaba para su obra al mayor de los hijos. Lo hizo con Abel, Judá, David. Incluso la nación de Israel que era de las más débiles y no eran guerreros como los otros. Escogió a Isaac en lugar de Ismael y a Belén Efrata, una pequeña ciudad para encarnarse en María. Ahora era el turno de Gedeón.  Recibió la promesa de victoria de parte de Dios: 6:16- Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.”

 Pero recordemos que el Espíritu Santo en el Antiguo Testamento no moraba en las personas, sino que la unción le llegaba al escogido; pero también lo abandonaba cuando no era obediente. Conocedor de esto, e incrédulo, Gedeón le pidió a Dios una señal de su unción.

 6:17-18 “Y él respondió: Yo te ruego que si he hallado gracia delante de ti, me des señal de que tú has hablado conmigo.  Te ruego que no te vayas de aquí hasta que vuelva a ti, y saque mi ofrenda y la ponga delante de ti. Y él respondió: Yo esperaré hasta que vuelvas.”

 Gedeón arregló el altar e hizo la ofrenda que fue agradable al Señor. Entonces Gedeón identificó al ángel de Jehová; 6:22-23  “Viendo entonces Gedeón que era el ángel de Jehová, dijo: Ah, Señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a cara. Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás”. Hacemos una pausa para insistir que cuando un humano está en la presencia de Dios muere a causa del pecado que mora en él; por eso a Moisés le dijo que no podía ver Su rostro pero que cuando pasara por entre la grieta de las rocas vería su espalda. Cuando se dé el rapto de la iglesia, nuestros cuerpos glorificados podrán gozarse sin temor ante Jesús.

 Después Gedeón se dedicó a cumplir las órdenes de Dios derribando el altar pagano y la imagen de Asera quemándola. Cuando el pueblo supo quien lo hizo, buscaba a Gedeón para vengarse, Joas les dijo que dejaran que su dios se defendiera solo.

Cuando Gedeón recibió la unción del Espíritu de Dios, tomó el papel de libertador que le había dado Dios, tocó el cuerno y reunió a sus hombres que sumaban un total de 32000. Dios dijo a Gedeón: son muchos y cuando yo entregue en tus manos a los madianitas, alabándose dirán que Israel  obtuvo la victoria.

 La forma de seleccionarlos que Dios propuso a Gedeón fue que mandara avisar que no quería temerosos. 7:3 “Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo, diciendo: Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad. Y se devolvieron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil” 

7:4-5  Y Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya éste contigo, irá contigo; mas de cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal no irá. Entonces llevó el pueblo a las aguas; y Jehová dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, a aquél pondrás aparte; asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber. Y fue el número de los que lamieron llevando el agua con la mano a su boca, trescientos hombres; y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas.”

Nunca un hombre que se prepara para la guerra se arrodilla para beber agua en el rio; porque debe estar atento a cualquier ataque del enemigo. Así dice el Libro de Nehemías, que la mitad de los hombres que construían el muro de Jerusalén estaban armados vigilando por si atacaba el enemigo y la otra mitad, los que construían o cargaban materiales, con una mano trabajaban y con la otra sostenían la espada (Nehemías 4:17-18). Los trescientos hombres que estaban alerta en el “ejército” de Gedeón se mantenían de pie y metían la mano en el agua para llevarla a la boca; pero miles estaban viendo hacia el agua cuando bebían.
Dios le prometió que con esos trescientos hombres derrotaría a los madianitas, Reunido Gedeón con su gente, les entregó trompetas y cántaros a cada uno y les dio las órdenes:   7:16-18 “Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones, dio a todos ellos trompetas en sus manos, y cántaros vacíos con teas ardiendo dentro de los cántaros. Y les dijo: Miradme a mí, y haced como hago yo; he aquí que cuando yo llegue al extremo del campamento, haréis vosotros como hago yo. Yo tocaré la trompeta, y todos los que estarán conmigo; y vosotros tocaréis entonces las trompetas alrededor de todo el campamento, y diréis: !!Por Jehová y por Gedeón!. Llegaron, pues, Gedeón y los cien hombres que llevaba consigo, al extremo del campamento, al principio de la guardia de la medianoche, cuando acababan de renovar los centinelas; y tocaron las trompetas, y quebraron los cántaros que llevaban en sus manos”.   

Se pudo dar esta conversación cuando llegaron estos hombres a despedirse de su familia y les preguntaron: ¿adónde van?

-Vamos a atacar el campamento madianita.

¿Y cuántos piensan matar con ese cántaro, una antorcha y la trompeta?

 - Gedeón dice que Jehová prometió que a todos.

Las familias que despedían sin esperanza a los trescientos soldados, decían:”Estos enloquecieron. Los madianitas son miles y hasta traen camellos.”                          
Una vez que Gedeón dio las instrucciones de la batalla fue con su escuadrón de cien hombres al extremo y los otros a su lugar estratégico a esperar la medianoche. Cuando reinaba la plena oscuridad, a la hora indicada, la unísona señal de las trompetas indicó el momento de romper los cántaros contra las piedras; en la mano derecha la espada y en la izquierda la luz de las antorchas alumbró a los adormitados y asustados madianitas; quienes escuchaban a su alrededor los gritos de: ¡Por Jehová y por Gedeón! ¡Por la espada de Jehová y de Gedeón ¡. Se mantuvieron firmes en su puesto en derredor del campamento y los madianitas en gran confusión se herían unos a otros y comenzaron a huir hacia la frontera y juntándose los de Israel, Neftalí, Aser y Manasés los persiguieron hasta derrotar a los enemigos.        (7:19-25)

 Dios usa para las grandes obras a hombres comunes que se hacen extraordinarios en las manos de EL; para que así toda la gloria del milagro realizado sea para Dios.
2 Corintios 4:7  “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”.

Dios se goza en usar a hombres comunes que van al lugar de la prueba y no corren a esconderse del peligro.

 Fueron originalmente 32 mil hombres con los que contaba Gedeón para la batalla contra Madián. Dios de entre todos estos descalificó a los que vivían entre problemas y temores y escogió a 10000. Pero el método de Dios para clasificarlos fue usar una necesidad física como la sed y ordenó a Gedeón ir al rio a beber. De los 1000 sedientos separó a 300 como los hombres de la victoria y estos eran los que no se entregaban a satisfacerse sino que aún con sed no lamian el agua como perros ¿Como lamen el agua los perros? Sin doblar las rodillas e inclinando la cabeza viendo el agua.  Del ejercito que quedaba, 9700 hombres no tenían claro cuál era la necesidad, y solo 300 no desenfocaron su visión, aun en medio de la prueba para la batalla, mantuvieron su mirada en el objetivo, como soldados listos para entrar en combate. Dios busca a hombres que no hayan perdido la visión. A los que miran más allá de la necesidad inmediata. Son los hombres extraordinarios que en ese pequeño gesto manifiestan su fe y convicción de que si Dios los llama están dispuestos a obedecer.

La estrategia que Dios enseña al hombre tiene por objetivo principal, desarrollar el trabajo en equipo, en el que cada uno hace lo mejor que puede su papel siendo obediente a Dios. Este método debió conocerlo Gedeón porque es el mismo que Dios empleó con Josué para tomar Jericó después de cruzar el rio Jordán. (Josué 6:1-6)

 Gedeón no era diferente a los demás de su pueblo. El también estaba escondiendo la cosecha por temor a que se la robaran los madianitas. Si el Angel de Jehová se le apareció y le dijo  2 Corintios 4:7  “Varón esforzado y valiente” es porque Dios llama a  las cosas que no son como si fueran (Romanos 4:17). El pasado de Gedeón no era para enorgullecerse pues el pueblo había caído en idolatría y seguían a los ídolos que adoraron sus padres y sus abuelos. Dios vio el corazón de Gedeón y conocía su deseo de serle fiel. Cuando estuvo enfrente dijo: Yo soy Jehová vuestro Dios; no temáis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis; pero no habéis obedecido a mi voz.”. Pero Pablo nos enseña  en 2 Corintios.5:17 que “el que está en Cristo nueva criatura es, las cosas viejas han pasado todas son nuevas “. Dios olvida nuestro pasado y si se lo permitimos va formando en nosotros una persona distinta a la que fuimos antes de conocerle; eso pueden atestiguarlo, los  apóstoles Pedro, Juan, Jacobo y Pablo; o el rey David.                                                                                  La unidad está bien representada en La Biblia como una estrategia de Dios tal como vimos en el caso de Gedeón y de Josué en Jericó.

Así también lo leemos en el Libro de Jonás, en la ciudad de Nínive cuando el rey decretó ayuno hasta en los animales y lograran aplacar el castigo de Dios que se cernía sobre la ciudad.

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