Caldea es el nombre con que se conoció en la Antigüedad la región situada en la baja Mesopotamia, al establecerse en ella los caldeos. Posteriormente esta denominación se extendió a toda la región de Babilonia, pero solo debe llamarse Caldea a la zona ex trema sudoriental de la parte meridional de la cuenca del Éufrates y el Tigris, próximo a los desiertos de Arabia, en el Golfo Pérsico. El término “caldea” proviene del latín Chaldaeus, y a su vez del griego antiguo Χαλδαῖος, y este, finalmente, del acadio kaldû.
Los magos caldeos, nombre que se daba a los eruditos, hechiceros, astrólogos y magos del Imperio Neo babilónico (Daniel 2:2,4,5) que practicaban las ciencias ocultas. Tenían dos tipos de magia:
a)- Magia blanca, que formaba parte del culto, para la cual se comunicaban los magos con los espíritus superiores.
b)- La magia negra, condenada por la religión, hecha por los babilónicos que explotaban las malas pasiones.
La historia de Caldea solo empieza en realidad, desde que todas esas tribus y ciudades se unieron formando el estado de Caldea y Babilonia con el nombre del primer Imperio caldeo o caldeo-babilónico, cuyos reyes residían alternativamente en cada una de las cuatro ciudades principales y desde ese momento la historia de Caldea es la historia de babilonia.
Génesis 11:31 Y tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los caldeos, para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí”
Abram recibió el llamado de Yaweh cuando vivía en Ur de los Caldeos su ciudad natal (Génesis 12.1; 15:7;), situada en Sumer, país más tarde llamado Babilonia, En la actualidad recibe el nombre de Tell al Muqayyar (colina de betún), Iraq.
Pero después se trasladó con su padre, con Sarai su mujer y su sobrino Lot y se quedaron morando en Harám,
Gen 12.1 “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré”. Era un llamado a salir de una tierra idolátrica hacia algún lugar mejor, que aunque Dios no le reveló donde estaba, Abram sabía que si Dios lo mandaba tenía que ser algo bueno, mejor que lo que tenia.
“Vete de tu parentela” significaba el cortar el cordón umbilical con todo lo que aprendió de sus padres, que viviendo en Caldea se habían contaminado con la religión idolátrica que allí imperaba. Esta frase, traducida al día de hoy es: “Deja la religión de tus padres y busca el Reino de Dios y su justicia”. Abram pudo pensar que no renunciaría a lo que le enseñaron sus padres. Y que creyó toda si vida y decir: “Nunca dejare la religión de mis padres; en ella moriré”. Concordancia: Apocalipsis 18:4 “Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas”;
Pero el llamado trae también una promesa:“Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Génesis 12;2,3
En esta porción bíblica, muchos dudan de donde salió Abram, si de Ur o Harám pues dice que Taré llevó a su hijo y a su sobrino Lot de Ur hasta Harán en Génesis 11:31 y en 12:1 habla del llamado; pero Gen 26:7l; Nehemías 9:7 nos dice:”Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra” y fue obediente “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (Hebreos 11:8-10). Actualmente, los que seguimos a Cristo y tratamos de serle obedientes ya recibimos el llamado; Mateo 4.19-20 Y les dijo: "Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres". Y de inmediato ellos dejaron sus redes y le siguieron.” y más aun, después de entregar su vida en la cruz del monte Calvario y resucitar al tercer día, nos dejó una órden clara: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Pero es importante además de obedecer, hacerlo en la forma correcta. Abram salió de Ur de los Caldeos pero con su padre y su sobrino y se quedó en el camino, en Harám hasta que murió su padre Taré y siguió hacia la tierra prometida con su sobrino. Esto le acarreó problemas porque Lot caminaba por vista y Abram por fe, tanto así, que cuando decidieron separarse a causa de la cantidad de animales que tenían que pastorear, Lot escogió la cercanía de la ciudad de Sodoma pues “vio” que era tierra fértil y agradable a los ojos. Abram se fue al desierto. Tiempo después leemos que la decisión de Lot fue desafortunada pues las ciudades de Sodoma y Gomorra habían caído en degeneración sexual al grado de que los habitantes querían tener relaciones sexuales con los dos ángeles que mandó YHWH a destruirlas y salvar a Lot, su mujer y sus dos hijas.
Este ejemplo bíblico nos debe servir para tomar la decisión de seguir al Señor sin importarnos hacia adonde nos lleva, renunciando a nuestra casa, parentela y religión, Dios nos pide un cambio de dirección, como cuando vamos conduciendo un automóvil en la carretera y debemos obedecer si una señal nos advierte:
curva peligrosa 30 Kph NO SIGA ALTO VUELTA EN “U”
Jesús es el puente (Pontífice). No llegaremos a la salvación si no cruzamos el puente. No podemos poner un pie en la nueva vida y dejar el otro en el pasado.
Cuando Moisés estaba frente a Faraón y éste no accedió a que el pueblo de Israel saliera de Egipto (Exodo 10.26) Moisés le dijo: “Nuestros ganados irán también con nosotros; no quedará ni una pezuña; porque de ellos hemos de tomar para servir a Jehová nuestro Dios, y no sabemos con qué hemos de servir a Jehová hasta que lleguemos allá”. Moisés sabía que había que obedecer y que no dejaría nada que lo uniera al pasado de 430 años de esclavitud. “Ni una pezuña” era una frase que significaba renuncia total a Egipto y que aunque se considerara de poco valor, no dejaría nada, Este es el llamado que recibimos nosotros: Deja tu casa y tu parentela y te llevaré a la tierra prometida. No dejes ni una pezuña.
Jesús los llama: Mat 4:49-11 “Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron. Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron.
Marcos 2:14 “Y al pasar, vio a Leví hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y levantándose, le siguió.
Esto, hermanos, es lo que tiene que hacer la iglesia de Cristo olvidarse de la casa de su padre y no desistir cuando alguien nos diga –como lo hicimos nosotros- “en la religión de mis padres voy a morir” porque no sabíamos que ya estábamos muertos y que Jesús nos dio vida; y vida en abundancia. No dejemos “ni una pezuña” y sigámosle. No hagamos como Raquel que cuando salió con Jacob de casa de su padre, le robó los ídolos domésticos (terafines).
RECOMENDACIÓN FINAL:“Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová”. Josué 24:15
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